Castrillo de los Polvazares: el bonito pueblo secreto de Castilla y León

por Eva

En el momento en el que comencé a caminar por las calles de Castrillo de los Polvazares, una pequeña pedanía de Astorga, me pregunté cómo es que un lugar tan especial no era mucho más conocido. Lugares con menos encanto se han vuelto virales en redes sociales como Instagram, mientras que este, por el momento, no ha perdido su valiosa calma.

Por qué es tan especial

Castrillo de los Polvazares es una localidad que tiene tan solo 107 habitantes censados. Sin duda, sus residentes son afortunados de tener para ellos un lugar con tanto encanto. Tradicionalmente, la gente que aquí vive se ha dedicado al comercio itinerante: son los llamados arrieros maragatos.

Lo que hace diferente a esta población del resto es que está completamente construida en piedra: sus calles, las casas, la iglesia… todo tiene un tinte marrón y artesanal que lo hace especial. Además, la gran mayoría de las puertas de las viviendas están pintadas de diferentes tonalidades de verdes (y algunas en azul). Incluso las ventanas que son de madera, marcadas con un cerco blanco.

Y aunque bien es cierto que Castrillo de los Polvazares goza de cierta popularidad, no en todos los sectores. Autobuses de gente, la mayoría de ellos de personas mayores, llegan hasta el pueblo para degustar su bien más preciado: el cocido maragato. Sin embargo, pocos viajeros jóvenes conocen la existencia de este bonito pueblo que tanta sensación podría causarles.

Con ello no estoy deseando que la localidad se vuelva viral y se llene de gente buscando el postureo puro y duro (no se lo deseo a ningún destino), pero sí creo que se merece un poco más de popularidad, que la gente conozca que Castrillo de los Polvazares está a tan solo 7,7 km de Astorga, por lo que ir a esta zona y no pasar por aquí sería una muy mala decisión. También llegarás hasta aquí, esta vez a pie o bicicleta, si haces la Ruta Francesa o la Ruta de la Plata del Camino de Santiago.

Realmente no hace falta llevar un planning de qué ver en este lugar, ya que lo más atractivo es simplemente pasear tranquilamente por sus calles. La principal es la Calle Mayor, donde verás varios restaurantes y casas rurales, así como su iglesia, en cuyo campanario varias cigüeñas anidan. Por uno de los laterales, el pueblo desemboca directamente en el río Jerga, sobre el que hay un pequeño puente. Desde aquí las vistas son bastante bonitas.

 

El cocido maragato

No puede entenderse Castrillo de los Polvazares sin su cocido maragato. Todo restaurante que se precie lo tiene en su carta y es el plato por el que mucha gente llega hasta aquí. Este se preparaba tradicionalmente para los trabajadores del campo, que soportaban largas y duras jornadas laborales, de ahí su alto contenido en proteínas.

 

Lo que choca a la mayoría de los que lo prueban es la manera en la que se sirve, ya que se degusta en orden inverso a otros cocidos como el madrileño. En este caso, el primer plato del cocido maragato es la carne: una gran bandeja en la que se sirve carne de cerdo, gallina y vaca.

En segundo lugar, llega la fuente de los garbanzos cocidos, que también pueden ir acompañados de otros alimentos como la alcachofa o la patata. Y por último, la sopa, generalmente de fideos gruesos, que se ofrece en un gran perol. Pero esto no es todo, ya que para terminar esta comida, de postre es tradición tomar unas natillas en las que se moja una especie de bizcocho.

 

Fiestas de Castrillo de los Polvazares

Si tú lo que quieres es quedarte unos cuantos días y ver la localidad en su máximo apogeo, hay varias fechas en las que aquí se celebran diversas fiestas. Las más extensas tienen lugar durante el puente de diciembre, en torno al 6 de diciembre. Estos días, se representan batallas de la Guerra de la Independencia y se organizan conferencias relacionadas con esta parte de la historia que tanto afectó a la zona de Astorga y alrededores.

A finales de julio se festeja el Día de la Magdalena, patrona de Castrillo. En esta fecha las mujeres se visten con el traje típico de maragata y realizan una procesión por las calles de la localidad. Asimismo, cada dos años se organizan las Jornadas Napoleónicas, en las que se recrean diversas batallas que sucedieron en la zona.

 

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