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De Marrakech al desierto de Erg Chebbi: Itinerario de 4 días

Si vas a viajar a Marruecos te recomiendo que no te quedes sólo en Marrakech u otra ciudad, sino que explores el país. Para nosotros, la excursión más especial fue la que hicimos hasta el Sáhara, concretamente hasta el desierto de Erg Chebbi, en Merzouga, donde pasamos la noche. En este artículo, te hablo de los lugares por los que pasamos por si estás interesado en realizar este recorrido.

Nosotros no fuimos por nuestra cuenta, sino que hicimos el viaje con un guía. En nuestro caso contamos con Moha de Mohaventura. Él es bereber y conocer Marruecos como la palma de su mano. La experiencia fue fantástica, ya que nos llevó en su 4×4 y se preocupó de absolutamente todo. Además, nos fue contando la historia de cada lugar y nos ayudó a conocer mejor la cultura de Marruecos y a movernos sin problemas por el país.

Marruecos en 4x4

Si es la primera vez que vais a Marruecos, yo os recomiendo que vayáis con un guía de confianza, ya que el estado de las carreteras no es muy bueno y la gente no conduce precisamente de forma tranquila. Sin duda, te recomiendo a Moha ya que como puedes ver en su web de Tripadvisor todos sus clientes están muy contentos con él.

Viaje con Mohaventura

 

Día 1: De marrakech a la garganta del dades

El primer día salimos de Marrakech a las 9 de la mañana. La primera parte que se cruza es el Gran Atlas, por lo que pasamos de una altura de unos 400 m. a más de 2.000 m. Ya desde este primer momento las vistas son impresionantes y se van viendo diferentes paisajes.

Tras pasar el Atlas, la primera visita que hicimos fue a Ait Ben Haddou, una kasbah o población fortificada en la que se han rodado varias películas y series como Gladiator, La Momia o Juego de Tronos. No es de extrañar, ya que es un lugar muy bonito y diferente a lo que había visto en cualquier país hasta la fecha.

Ait Ben Haddou

Si queréis reconocer una kasbah, estas se caracterizan porque el edificio principal está formado por cuatro torres (parece ser que, como el hombre se solía casar con hasta tres mujeres, así cada una tenía una torre para ella sola). Precisamente, esta zona que atravesamos se conoce como la ruta de las mil kasbahs por la cantidad de construcciones de este tipo que se conservan.

Después de comer seguimos bajando hacia el sur de Marruecos, pasando por unas montañas llamadas dedos de mono por las curiosas formas que tienen. Esa misma tarde nos alegramos mucho de ir con Moha, ya que debido a las lluvias, se habían formado en la carretera grandes ramblas de agua que nosotros hubiéramos sido incapaces de cruzar (en una estuvimos parados por las autoridades media hora porque tan sólo dos días antes un autobús se había volcado, pero nosotros pasamos sin ningún problema).

Río Dades, Marruecos

La última parada del día fue la Garganta del Dades. Primero se ve por dónde transcurre el río Dades porque es como una serpiente verde que se abre paso por la tierra. Pero después, cuando entras en plena garganta, sorprenden las grandes paredes de tierra y la carretera serpenteante. Además, nuestro hotel (Hotel Babylon) estaba enclavado en plena garganta, en un desfiladero muy alto, por lo que las vistas desde nuestra propia habitación eran impresionantes.

Garganta del Dades, Marruecos

 

 

Día 2: Del dades al desierto de merzouga

El segundo día era el que más ganas teníamos de que llegara, pues es cuando pasamos la noche en pleno desierto. Por la mañana seguimos con el coche y pasamos por la Garganta del Todra, otro cañón impresionante que alcanza los 100 m de altura.

Garganta del Todra, Marruecos

Después de comer llegamos a Merzouga, un pueblo que está al lado del desierto de Erg Chebbi, la única zona del Sáhara formada por dunas que se encuentra en Marruecos. Aquí nos compramos los típicos pañuelos bereberes (nos vinieron genial porque atravesamos el desierto con una tormenta de arena).

De Merzouga al corazón de Erg Chebbi fuimos en dromedario. Yo soy bastante sensible hacia los animales y tenía miedo de verlos en mal estado, pero vi a los dromedarios bien cuidados, en ningún momento maltratados y, además, sin ser encerrados, pues pasarpn la noche en pleno desierto sin estar atados ni nada. Los vi unos animales muy tranquilos y majestuosos.

El paseo en dromedario duró alrededor de una hora y media hasta llegar al campamento en el que pasamos la noche. Montar en dromedario no es precisamente cómodo, pero se puede llevar, aunque las agujetas del día siguiente están más que aseguradas.

El campamento en el que dormimos estaba muy bien. Teníamos una jaima para nosotros solos (en realidad, no había ni un visitante más en todo el campamento), había montado un baño en condiciones más que buenas y unos chicos bereberes nos prepararon la cena, hablaron con nosotros y tocaron unos tambores que acompañaban con sus cánticos tradicionales.

Dormir en el desierto

Estar en el medio del desierto es una sensación mágica. El silencio es absoluto, transmite mucha paz y, además, las estrellas se ven muy bien. Aunque no haya muchas comodidades, es una experiencia muy especial que os recomiendo vivir al menos una vez en la vida.

 

Día 3: amanecer en el Sáhara

El tercer día nos pusimos la alarma a las seis de la mañana para poder ver amanecer en el desierto. Cuando nos levantamos aún no había salido el sol, por lo que dimos un paseo por las dunas y disfrutamos muchísimo explorando los alrededores. Ver salir el sol entre la arena es precioso, las vistas parecen de película.

Amanecer en el desierto, Marruecos

A eso de las siete nos prepararon los dromedarios e hicimos el viaje de regreso a Merzouga. Una vez allí, en el hotel que se encarga del campamento, en nuestro caso Le Petit Prince, nos dimos una ducha en una de las habitaciones y desayunamos tranquilamente en su terraza (para el desierto te llevas una mochila con lo esencial para pasar la noche, las maletas se las queda el guía o el hotel).

Durante el viaje paramos para contemplar el Valle del Draa, un oasis de alrededor de 100 km formado por cientos de miles de palmeras que dan uno de los frutos estrella de Marruecos: el dátil. A mitad de la tarde llegamos a nuestro siguiente destino, Ourzazate, donde hicimos noche en el Hotel Les Jardins de Ourzazate, que tiene piscina.

Valle del Draa, Marruecos

Por Ourzazate pudimos dar un paseo tranquilo tanto antes como después de cenar. Pese a estar en una zona menos turística, en la que no hablábamos el idioma ni de la que conocíamos nada, nos sentimos completamente seguros y bienvenidos en todo momento, y mucho menos “acosados” por los vendedores que en Marrakech.

Ourzazate, Marruecos

 

Día 4: Una vuelta de cine

Lo primero que hicimos este último día de viaje fue visitar la kasbah de Ourzazate. Es un edificio muy grande y laberíntico, pero las habitaciones están completamente vacías. Aún así, por el precio que tiene, merece la pena para ver cómo es una kasbah por dentro.

Después paramos en los Atlas Studios, los estudios de cine más grandes de África, y pudimos ver dónde se han rodado numerosas películas como Astérix y Obélix, Gladiator, Ben Hur, etc. Los decorados son espectaculares, parece que estés visitando diferentes países y culturas en un mismo lugar. Incluso hay todo un poblado construido en exclusiva para rodar un episodio de la tercera temporada de Juego de Tronos.

Atlas Studios

Tras esto volvimos a atravesar el Gran Atlas para llegar por la tarde a Marrakech y finalizar nuestro viaje al desierto. Estos cuatro días nos sirvieron para conocer por encima una zona importante de Marruecos y ver como en cada población tienen unas costumbres y una forma de vestir distinta. Vimos que no se puede englobar Marruecos en un todo y que es un país que merece la pena conocer en profundidad.

En el siguiente vídeo tenéis un resumen de nuestra experiencia. Si tenéis cualquier duda podéis dejármela en los comentarios o escribirme un email a través del formulario de contacto.


 

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6 thoughts on “De Marrakech al desierto de Erg Chebbi: Itinerario de 4 días

  1. Hola guapa!

    Chulísimoooo!! Estuve en Marruecos hace ya algunos añitos y fuimos al Sahara, aunque “solo” hicimos el típico paseo en camello y la noche en el desierto (¡muero por repetir esta última!), todo organizado por la ONG con la que estaba.
    Los Atlas studios tienen que ser la caña y me apetece un montón visitarlos!

    Vamos, que muy de acuerdo en eso de que hay que aprovechar para visitar otros sitios.
    Un besote

    • ¡Siempre hay razones para volver! Seguro que los estudios os encantan. Nosotros, aunque vimos bastante, tuvo que ser relativamente rápido, me habría quedado 15 días tan sólo explorando esa zona.

      ¡Un saludo!
      Eva

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