La Punta, Valencia: su lucha y resurgir con el arte urbano

por Eva

Quizá si no sois de la zona no lo sabíais, pero prácticamente pegada a la ciudad de Valencia hay una pedanía llamada La Punta. De tradición hortícola, durante los últimos años sus habitantes se han visto en una lucha que no pidieron, amenazados con la total destrucción. Sin embargo, ha comenzado a resurgir la alegría en ella, en parte, gracias al arte urbano.

1. Dónde está La Punta y cómo llegar

Lo primero que hay que tener en cuenta para entender todo el conflicto que se ha vivido aquí, es dónde está La Punta. Esta población está enclavada entre la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Puerto de Valencia. Pero cabe recordar algo que muchos olvidaron: la Punta estaba mucho siglos antes que todo eso.

Desde la propia Ciudad de las Artes y las Ciencias, a la altura del Oceanogràfic, partiendo de la Avenida de Jesús Morante Borrás, se llega andando a La Punta en unos 15 minutos. Por ella también pasan los autobuses de línea número 4 y 30.

 

2. Comienza la destrucción de La Punta

En las últimas décadas, el Puerto de Valencia creció bastante y quisieron expandirlo mucho más para que ganara relevancia. A este plan se le llamó ZAL (Zona de Actividades Logísicas) y comenzó a fraguarse en 1994. Esta zona, que sería una extensión del puerto, iría enclavada precisamente donde se encuentra La Punta.

Así que, según este plan, no podían coexistir las dos cosas: para construir el ZAL había que destruir La Punta. Y ahí empezaría el gran conflicto. En 1999, todo este terreno, antes de protección agrícola, se recalifica para poder echar abajo todo lo que aquí hay. Grandes políticos y empresas contra unos cuantos habitantes, gran parte de ellos de edad avanzada.

Yo conocí este caso en la universidad, estudiando el Grado en Turismo, en una asignatura sobre patrimonio. Vimos un desgarrador documental (os lo dejo aquí abajo) sobre la lucha de la gente de La Punta. Porque al igual que hicieron en El Cabanyal, cuyo caso te cuento en este artículo, lo que comenzaron a hacer para acabar con este lugar fue empezar a destruir el patrimonio que aquí había: echar abajo edificios de gran valor para acabar con la identidad de este pueblo.

Se destruyeron alquerías, barracas y casas que todavía seguían siendo viviendas para muchas personas, y se asfaltaron huertas. Aún así, la gente nunca se dio por vencida: se formaron organizaciones como ‘Recuperem la Punta‘ o ‘Per L’Horta‘. Se unieron ancianos y jóvenes que jamás cesaron en protestar frente a cada edificio que se tiraba, en aguantar hasta que eran expulsados de cada sitio que se destruía.

 

3. Pero, ¿qué ha pasado con la ZAL?

Lo común es pensar que tras la destrucción patrimonial de La Punta, llegara la construcción de la ZAL. Pero no fue así. Gracias a la fuerza de las asociaciones que surgieron, el caso se llevo a juicio y tres resoluciones judiciales, siendo la primera en 2009, paralizaron el proyecto y le devolvieron la protección especial al terreno de La Punta.

Por lo tanto, el proyecto de la ZAL ya no es válido (y sin embargo, el puerto ha seguido funcionando e incluso creciendo, lo que ha demostrado que no era necesario ese plan).No obstante, el mal ya estaba hecho, no había forma de devolver a la vida todo lo destruido durante 15 años en esta zona.

 

4. Los graffiti que han llenado de color La Punta

A día de hoy, lo importante en La Punta es recuperar al máximo su vida y concienciar de que son una zona de Valencia que no debe caer en el olvido ni nunca más puede ser abusada de esa manera. Un proyecto que se llevó a cabo hace unos años para apoyar esta idea fue la de pintar diferentes graffiti.

Por ello, ahora si paseas por aquí veras grandes pinturas de grafiteros destacados, gran parte de ellos de Valencia como Barbiturikills, Escif o Hyuro (en este artículo te hablo de ellos), que hacen referencia a la lucha de esta zona, a su identidad de pueblo hortícola. Un buen paso para comenzar a revitalizar este sitio.

Yo he sido la primera que he ido a La Punta llamada por estos graffiti, así que sin duda hacen una gran función. Y al ir ahí me he encontrado un sitio que, pese a estar pegado a la ciudad, es un mar en calma. El silencio reina entre estas calles y huertas. Así que te invito a que te des un paseo por aquí para ver de primera mano estas pinturas y cómo ha quedado La Punta después de la gran sacudida de las últimas décadas.

No esperes encontrarte una población homogénea. La Punta son casas desperdigadas entre el campo, pequeñas zonas alejadas un poco las unas de las otras. Así que prepara unas buenas zapatillas para recorrer los caminos que conectan cada núcleo, cada graffiti.

Por cierto, afortunadamente no todo acabó siendo escombro. En pie queda la Iglesia parroquial de la Purísima Concepción, que llama la atención por su tamaño, así como varias viviendas tradicionales, algunas de ellas abandonadas.

Ojalá a esta zona comiencen a llegar nuevos habitantes y se le de el valor que tiene, que tenga más vida que nunca. Y que los intereses políticos y económicos no vuelvan a amenazar una riqueza mucho más valiosa: el patrimonio, la tradición y la gente. Que Valencia, por muy cosmopolita que sea, jamás podrá entenderse sin su huerta.

 

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6 comentarios

Javier 07/06/2019 - 9:12 pm

Muy bien currado este artículo
Enhorabuena

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Eva 10/06/2019 - 1:38 pm

¡Muchas gracias! 😊

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Maleta para tres 08/06/2019 - 8:07 pm

Me atraen mucho estas historias. No tenia ni idea de la existencia de esta zona en Valencia, ni mucho menos conocía el conflicto. Me alegra saber que el poder no pudo con los vecinos, y que pese al sufrimiento al final se logro mantenerlo en pie. Y por cierto, me encantan los graffitis. Y si algún día tenemos la suerte de volver a visitar Valencia, no dudaremos en pasarnos por La Punta. ¡Saludos! 🙂

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Eva 10/06/2019 - 1:38 pm

Me alegro mucho de haberte descubierto este sitio tan desconocido para la gente de fuera. Creo que hay luchas como esta que merecen ser contadas.

¡Un saludo!
Eva

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Eli 09/12/2019 - 10:39 am

Bonito artículo. A la altura del número 134 de la Av. Jesús Morante Borrás había un grafiti que plasmaba a la perfección el sufrimiento, la barbarie vivida por los vecinos durante las expropiaciones para la ZAL. Pero alguien se encargó de borrarlo. A alguien le molestaba ahí. Lo más duro es que fueron los propios vecinos los que lo borraron. Triste. Pero así es.

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Eva 09/12/2019 - 11:14 am

Muchas gracias Eli, me alegro de que te haya gustado. Desconocía lo de ese graffiti y que los propios vecinos lo borraran, qué mal.

Un saludo,
Eva

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