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Las Cascadas de Ouzoud: naturaleza salvaje en Marruecos

Marruecos no es solo un destino muy interesante por sus ciudades y la cultura de sus poblaciones, sino también por su naturaleza. Además del desierto de Erg Chebbi y las diferentes gargantas y oasis, hay un lugar que llama la atención por su grandiosidad y por los curiosos habitantes que encontramos en él: las Cascadas de Ouzoud.

Las Cascadas de Ouzoud son la cataratas más altas de Marruecos, pues tienen una caída de aproximadamente 110 m. Están a 157 km de Marrakech. No obstante, la carretera es bastante estrecha y sinuosa, y por ello se tarda aproximadamente tres horas en llegar, por lo que os aconsejo salir con bastante antelación. Nosotros fuimos con nuestro guía Moha, con el que hicimos otras excursiones como la de Essaouira, ya que hay que estar bastante experimentado para circular por esas carreteras.

Primero de todo, es muy importante que vayáis bien preparados para la excursión. El camino de bajada y subida a las cascadas es de tierra, bastante estrecho y empinado, así que conviene llevar zapatillas de deporte así como ropa cómoda. Sobre todo en verano, puede llegar a hacer mucho calor, por lo que es recomendable comprar agua fresca en alguno de los puestos de alrededor del parking.

Desde arriba ya hay alguna vista bonita de las cascadas (no te acerques demasiado a los precipicios, no hay ningún tipo de seguridad). No obstante, lo más impresionante es verlas desde abajo. Se tarda aproximadamente una hora en recorrer todo el sendero hasta la base, por el que os cruzareis con burros que cargan agua, lugareños y turistas. Al final del camino hay varios puestos en los que pararse a disfrutar de un zumo de naranja recién exprimido.

Una vez se llega a la base de la cascada, veréis lo impresionantes que son. Los días de calor, son muchos los marroquíes que vienen hasta aquí para bañarse en el río (así que si tu también quieres, acuérdate de llevar todo lo necesario). En la lagunilla de abajo hay una especie de barcas muy curiosas que dan unos pequeños paseos. Si tenéis tiempo de sobra, podéis optar por montar en ellas. De todas formas, pensad que hay que subir bastante para volver al parking, así que no apuréis demasiado el tiempo.

La subida puede llegar a ser un poco dura, lo mejor es tomársela con calma. Es impresionante como todo el camino está lleno de tiendas de recuerdos, restaurantes, kioskos… ¿cómo pueden haberlos montado ahí? Por cierto, atentos porque aproximadamente a mitad de subida hay una zona en la que hay unos monos salvajes, ¡fue de lo que más me gusto de esta excursión!

Estos monos son totalmente libres, viven allí, pero están acostumbradísimos a la gente porque los turistas les ofrecen comida y ellos no dudan ni un segundo en aceptarla. Si queréis pasar un rato entretenido con ellos, llevaos alguna bolsa de frutos secos para que estos bonitos monos os hagan caso (no, si no hay comida no quieren saber nada de ti). Yo no tuve ningún problema con ellos, se ven bastante tranquilos siempre y cuando los respetes. Lo máximo que hacen es subirse a tus hombros o tu cabeza si te cogen confianza.

Monos Marruecos

En la llegada también hay restaurantes en los que preparan tajín y couscous de forma tradicional, por lo que podéis comer aquí a un buen precio (no os olvidéis de regatear) antes de partir de vuelta. Para mí es una buena excursión si tienes pocos días en Marruecos y quieres conocer parte de la naturaleza, aunque hay que tener en cuenta que se pierden muchas horas en ir y volver para poder llegar a este punto.

 

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