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Pitigliano: el pueblo más bonito y auténtico de la Toscana

No son pocos los pueblos bonitos que podemos encontrar en la Toscana. No obstante, gran parte de ellos, al ser tan visitados, han perdido un poco su esencia. En este artículo te hablo de Pitigliano, uno de los pueblos más bonitos que visitamos en la Toscana y que además conserva toda su autenticidad.

La razón por la que este pueblo sigue siendo tan auténtico y no es tan visitado en masa se debe a su ubicación. Mientras que los otros pueblos están más concentrados en zonas como el Val d’Orcia o están cerca de ciudades importantes como Florencia o Siena, Pitigliano está bastante más alejado, tienes que ir ‘aposta’ a él, no pilla de paso.

Pitigliano está al sur de la Toscana, a 112 kilómetros de Siena y 191 km de Florencia. Nosotros lo visitamos en nuestra última etapa de viaje por carretera por la Toscana. Decidimos llegar hasta aquí para poder visitar este pueblo y, posteriormente, las Termas de Saturnia, que sí que son bastante conocidas y populares, tanto entre los turistas como entre la gente de la zona.

 

1. Curiosidades de Pitigliano

Hay varias aspectos que hacen que Pitigliano sea tan interesante. En primer lugar, el pueblo no está asentado sobre una colina como el resto de poblaciones de la Toscana, sino sobre un tufo volcánico, es decir, sobre rocas que se ha formado a partir de diferentes elementos de un volcán como la ceniza que este emana.

Esto hace que se encuentre sobre una especie de acantilado, que haya cuevas bajo las casas del pueblo, algunas de ellas bodegas, e incluso que se conserven tumbas de cuando los etruscos habitaron esta zona. Además, la toba volcánica sirve de fertilizante para las viñas que se ven alrededor.

Otra curiosidad es que a Pitigliano se le conoce como la pequeña Jerusalén. Esto se debe a que a lo largo de varios siglos, sobre todo entre el S. XVI y el X. XIX, un importante número de la población era judía, hecho que puede observarse en sus calles y patrimonio.

 

2. Qué ver en Pitigliano

Pitigliano es un pueblo bastante pequeño, se ve pronto, pero pasear por sus calles silenciosas es toda una delicia. Lo que nos hizo ver que aquí su autenticidad todavía permanece, es que en la entrada al casco antigua había una señora mayor sentada en la puerta de su casa viendo y saludando a la gente que pasaba. Igualmente, en otra calle del pueblo, otro señor mayor estaba durmiendo tan tranquilo en otra silla. Para nosotros fueron señales de que sus habitantes todavía pueden vivir su vida tranquilamente sin preocuparse por las masas de turistas.

Como es de esperar, la parte más bonita es el casco antiguo, que coincide con la zona más estrecha del acantilado. Se entra a él por la Piazza Francesco Petruccioli y ya desde el principio se pueden disfrutar de unas buenas vistas del entorno. La entrada se realiza desde una impresionante muralla medieval que cuenta con unos grandes arcos.

Siguiendo la calle por la que se entra, enseguida se tiene a mano derecha el Palacio Orsini, un palacio del S. XI cuyo interior se puede visitar por 5€. Continuando verás a la derecha la Piazza Fortezza, con otro bonito mirador. Después, os recomiendo continuar todo recto por la Via Roma hasta el final del pueblo (cambia varias veces de nombre, pero no tiene pérdida, es seguir todo recto). De esta forma irás encontrándote con callejones con mucho encanto y edificios históricos.

Una vez llegues al mirador final, el de la Piazza Becherini, puedes volver por la calle de la derecha, la Via Zuccarelli. A través de ella entrarás en el barrio judío y podrás visitar la Sinagoga y el Museo Judío (nosotros fuimos en sábado, por lo que estaba cerrada al ser el día de descanso para los judíos). También se pasa por un antiguo yacimiento.

El pueblo se puede ver bastante rápido, pero yo creo que este es uno de esos lugares que hay que saborear con calma. Tiene muchos callejones bonitos, miradores con vistas espectaculares, tiendecitas…

 

3. Alrededores de Pitigliano

Uno de los sitios más famosos y llamativos de la zona, a 25 km de Pitigliano, son las Termas de Saturnia, una de las razones por las que decidimos llegar a esta zona de la Toscana. Cierto es que son unas termas naturales realmente bonitas e ideales para darse un baño en sus aguas que permanecen calientes durante todo el año.

No obstante, hay que tener en cuenta que las Termas de Saturnia se han vuelto realmente famosas, por lo que es una zona bastante masificada. Nosotros fuimos en septiembre, un sábado por la tarde, y no cabía ni un alfiler. El parking, que es grandísimo, estaba lleno. Junto a las termas hay un bar-restaurante que también tenía una larga cola y, en las termas en sí, había decenas y decenas de personas bañándose. Incluso había un control de policía a la salida.

Asimismo, más cerca de Pitigliano hay otros sitios que también pueden ser de vuestro interés. A sólo 2. km del pueblo está el Museo Arqueológico Alberto Manzi, un museo al aire libre en el que se pueden observar monumentos funerarios etruscos. Hay otras necrópolis en los alrededores, como la Necropoli di san Giuseppe, a 4.2 km.

 

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