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Por qué SÍ merece la pena ir a Frankfurt

De entre todas las ciudades alemanas, Frankfurt es una de las menos queridas. Antes de ir, siempre había escuchado que era fea, muy poco interesante, demasiado industrial… vamos, que no merecía la pena. Sin embargo, después de haber pasado una semana en ella quedé encantada de conocerla. Por eso, te doy algunas razones por las que sí que deberías visitar Frankfurt.

1. El casco antiguo

Es uno de los principales atractivos de cualquier ciudad que visitemos y el de Frankfurt no se queda atrás. La Plaza Römerberg es una maravilla, con esos edificios tan tradicionales que, aunque fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, se han reconstruido de manera fiel a sus estilo original.

La parte histórica de Frankfurt es pequeñita pero ideal para dar un paseo. Partiendo desde la Plaza Römerberg, tan solo tienes que ir rodeándola y pasando por las diferentes calles que salen de ella para ver la parte más tradicional de esta ciudad de contrastes.

 

2. El distrito financiero

Y cuando digo que Frankfurt es una ciudad de contrastes, es precisamente por su barrio financiero. Prácticamente pegado a su casco histórico (se puede ir andando perfectamente de una parte a otra) está el distrito financiero de la ciudad. En él hay enormes rascacielos, la mayoría de ellos pertenecientes a bancos (uno de ellos es la sede del Banco Central Europeo).

Este barrio llama la atención tanto desde lejos, admirando sus grandes edificios que por la noche se iluminan, como desde dentro, donde te sorprenderás por su altura. Además, entre rascacielos y rascacielos hay grandes zonas verdes donde los trabajadores aprovechan para comer y tomar el aire.

Asimismo, puedes subir a uno de los rascacielos más altos de la ciudad, la Main Tower, para admirar Frankfurt desde las alturas. Subir a su mirador tiene un precio de 7€ y se hace a través de un ascensor que tan solo tarda 45 segundos en pasar de la planta baja al piso 52.

 

3. La orilla del río Meno y su ambiente

Por el centro de Frankfurt pasa el río Meno, que pese a ser un afluente, es de gran tamaño y en esta ciudad deja unas vistas preciosas. Por toda su orilla hay kilómetros y kilómetros de césped en el que locales, turistas y aves comparten espacio.

Sobre todo en los días soleados, esta zona de la ciudad cuenta con muy buen ambiente, ya que los jóvenes aprovechan para tomar el sol y beberse alguna cerveza con los amigos. Si te dan envidia, tú también puedes hacerlo sin ningún reparo, ya que aquí es legal consumir alcohol en la vía pública.

Si además de admirar el río desde la ribera también te apetece pasear por él, tienes la opción de dar un paseo en barco por menos de 10€. De este modo admiraréis las diferentes partes de la ciudad a la vez que la conocéis un poco mejor gracias a las audio-guías que suelen llevar estas embarcaciones.

 

4. La avenida de los museos

Precisamente junto a la orilla del río Meno hay toda una avenida llena de museos, nada menos que quince. Precisamente, a esta parte de la ciudad se la conoce como Museumsufer, que quiere decir Orilla de los Museos. ¿De qué tratan estos museos? ¡Pues de todo! Los hay de arte, arquitectura y diseño, cine, naturaleza, economía, literatura… ¡Imposible no encontrar uno que te interese!

Cada museo tiene un precio individual. No obstante, si estás interesado en visitar unos cuantos, puedes adquirir en cualquier museo el MuseumsuferTicket, que te permite visitar un total de 34 museos bajo un mismo precio. Tiene una validez de dos días y su precio general es de 21€, el precio reducido (estudiantes, niños, jubilados…) es de 12€ y la opción familiar (para dos adultos y un hijo o nieto de menos de 18 años) cuesta 32€.

Si sólo vais a visitar un museo, no merece la pena. Si estáis interesados en varios, lo mejor es que consultéis cuánto valen sus entradas y calculéis si os merece o no la pena adquirir este ticket. Por ejemplo, visitar uno de los más grandes, el Museo Estatal de Arte (Städel Museum), cuesta 14€ (12€ la reducida), y el Museo de Ciencias Naturales, (Senckenberg), 10€.

 

5. Su gastronomía

¿Cuántas veces has oído hablar de las salchichas Frankfurt? Pues habrá que probarlas en su lugar de origen, ¿no? Las Frankfurter Würstchen  originales no tienen nada que ver con las de compra en el resto de países, las de esta ciudad están mucho más deliciosas, y además hay salchichas de diversos tipos.

Pero no es el único plato tradicional de la ciudad. Algunos platos los acompañan con la salsa verde (Grüne Soße) que pese a su nombre no está nada fuerte, entra muy fácil. Otro plato típico es el Handkäse mit Musik, que significa literalmente queso de mano con música. ¿Sabes por qué se llama así? Porque como lleva cebolla, al hacer la digestión tu estómago hará ruido.

Además de la comida y de la famosa cerveza alemana, en Frankfurt también cuentan con una bebida tradicional: el Apfelwein, una especie de sidra bastante suave ideal para acompañar cualquier plato o beber sola.

Un buen lugar para probar la gastronomía típica de Frankfurt es el barrio de Sachsenhausen, donde hay unos cuantos restaurantes tradicionales a buen precio y con mucho encanto. Dos buenos ejemplos en los que yo cené son Gaststätte Dauth-Schneider y Apfelweinwirtschaft Frau Rauscher, que además es sidrería.

 

6. Conexión y pueblos de alrededor

Otra razón por la que merece la pena visitar Franfkurt es por lo bien conectada que está. En primer lugar, su aeropuerto es gigante y recibe vuelos de todo el mundo, así que es bastante fácil encontrar billetes de avión con destino Frankfurt a muy buen precio. Asimismo, de Frankfurt parten trenes con conexión al resto de Alemania y a los países vecinos, por lo que es un buen punto de inicio para comenzar un viaje.

Pero tampoco hay que olvidar que en los alrededores de Frankfurt hay pueblos y ciudades realmente bonitos. Llegar a ellos en transporte público es bastante sencillo y económico, sobre todo si vais dos o más personas, gracias al ticket grupal de tren. A menos de dos horas tenéis sitios tan impresionantes como Heidelberg, Kronberg o Büdingen, que son las poblaciones que yo visité.

4 thoughts on “Por qué SÍ merece la pena ir a Frankfurt

  1. El edificio del BCE NO está en la zona financiera, sino al otro lado del río. El lugar más cercano que visitar es Mainz, ciudad de la imprenta y a 25 minutos de la Hauptbahnhof de Frankfurt.

    • Hola. Tienes razón, la sede del banco donde trabajan una buena parte de sus empleados está en otra parte de la ciudad. Pero la Eurotower, la torre junto al símbolo del euro, a día de hoy sigue siendo alquilada por el Banco Central Europeo donde también hay empleados de este.

      ¡Un saludo!
      Eva

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