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Qué ver en el Val d’Orcia, la Toscana

El Val d’Orcia es una de las zonas más auténticas y bonitas de la Toscana. En ella encontrarás paisajes idílicos, pueblos medievales que parecen haberse parado en el tiempo y zonas naturales que te dejarán con la boca abierta. Aquí te cuento cuáles son los pueblos y las partes del Valle de Orcia que no te puedes perder en un viaje por la Toscana.

1. Pueblos bonitos del Val d’Orcia

Tened en cuenta que en todos los pueblos de esta zona, el casco antiguo es ZTL, es decir, zona de tráfico limitada y, por ello, está prohibido que los visitantes entren en ella en coche. No obstante, veréis que en los alrededores hay cientos de plazas de parking (eso sí, la mayoría de pago).

 

1.1 Montepulciano

Montepulciano es un pueblo de menos de 14.000 habitantes ubicado a 68 km al sureste de Siena. La Piazza Grande es su plaza principal, donde se encuentra el ayuntamiento que seguramente te recuerde al de Siena por su torre del reloj.

Para nosotros fue el pueblo más flojito que vimos en el Val d’Orcia. Y no nos malinterpretes, eso ni significa ni mucho menos que sea feo. Simplemente, que no nos encantó tanto como el resto. Aún así, es una bonita población medieval que se puede ver en aproximadamente una hora. En sus calles encontrarás multitud de palacios e iglesias.

 

1.2 San Quirico d’Orcia

Esta pequeña población de tan solo 2.700 habitantes es una de las más auténticas de la zona. Pese a su belleza y encanto, no es extremadamente conocida, por lo que en sus calles te encontrarás con bastante calma y tranquilidad. Básicamente, su visita consiste en callejar por su casco antiguo, recorriendo su calle principal, la Via Dante Alighieri, desde la Chiesa de Santa Maria Assunta hasta la bonita Parrocchia San Quirico E Giulitta.

Desde esa parroquia, continúa el sentido de esa misma calle y llegarás a un puente con unas buenas vistas al paisaje típico de la Toscana. Ese puente no es otro que el Ponte della Mille Miglia, una popular carrera de coches que se celebró en Italia entre 1927 y 1957. De esta población es típico un tipo un plato llamado pici, una especie de espagueti muy gordo. Puedes probarlos echos a mano en la Trattoria Osenna, que cuenta con un bonito jardín en el que comer.

 

1.3 Pienza

Si hay un lugar que está planificado al milímetro, ese es Pienza. Y eso se debe a que, en el S. XV, el Papa Pio XII decidió crear una ciudad que siguiera los ideales de perfección renacentistas. El encargado de este proyecto fue el arquitecto Bernardo Rossellini, que trasnformó lo que entonces era Pienza, una pequeña aldea bastante dejada, en uno de los pueblos más bonitos de la Toscana.

La verdad es que nosotros no llegamos a visitarla por falta de tiempo, pero sin duda es una opción a tener en cuenta si pasas por la zona. Pienza está a 55 km de Siena, y a tan solo 15 km de Montepulciano y 10 km de San Quirico d’Orcia.

 

1.4 Bagno Vignoni

Realmente, sería exagerado considerar Bagno Vignoni como un pueblo, ya que en realidad es una aldea con tan solo 30 habitantes. Pero, bajo mi punto de vista, merece la pena visitarlo. ¿Por qué? Bagno Vignoni es en sí una plaza. Pues alrededor de las casas que forman esa plaza, lo que nos encontramos es una gran terma. Este estanque data del S. XVI, pero estas aguas termales han sido aprovechadas por los humanos desde hace miles de años.

Esta terma no está abierta al público. Pero si te gusta el turismo de balneario, en el mismo lugar está el Albergo Le Terme, un hotel-spa en el que puedes tanto alojarte como pagar por disfrutar de sus piscinas (su precio es de 28€ entre semana y 38€ de viernes a domingo, y te da derecho a estar en ellas durante seis horas).

 

2. Termas naturales: Bagni San Filippo

Este es uno de los lugares más especiales que encontramos en nuestro roadtrip de 10 días por la Toscana. Bagni San Filippo son unas termas naturales, en medio del bosque, en las que darte un baño en sus aguas que emanan a 40ºC durante todo el año.

Aparte de su cálida agua, lo que hace increíble este lugar es su color y forma: el agua que sale tiene azufre, calcio y magnesio, por lo que al solidificarse forma acumulaciones de color blanco que a simple vista parecen hielo o sal. Además, debido a las propiedades del agua, la zona huele literalmente a huevo cocido, pero no es un olor desagradable.

Para llegar hasta estas termas, hay que poner el GPS dirección Bagni San Filippo (que es un pueblo en sí). Cuando se está llegando, antes de entrar al pueblo, en la Via Fosso Bianco, ya se ve una zona azul con plazas de aparcamiento. Aparcas aquí y verás que de la carretera sale un camino peatonal (si no lo encuentras, pon en el GPS Balena Bianca) . Solo hay que seguirlo unos 10 minutos hasta llegar a la zona más grande de terma, la denominada Ballena Blanca. El paseo por aquí es por el bosque y junto al río.

En buena parte de los baños hay carteles de prohibido escalar las formaciones rocosas e incluso en algunas pozas de prohibido bañarse. Entiendo que eso lo indican para preservar al máximo esta maravilla natural. Por eso mismo, sí que veo inconcebible escalar las formaciones porque se pueden romper, pero si se hace con respeto, no hay por qué no bañarse un rato en una de las piscinas naturales tal y como llevan haciendo los habitantes de la zona desde hace siglos.

 

3. Caminos típicos del Val d’Orcia

Cualquier persona que se refiera a la Toscana tendrá en su mente la típica imagen de un camino sinuoso formado por cipreses en mitad de pequeñas colinas de color verde. Pues bien, esa es la esencia del Val d’Orcia, y por eso mismo es Patrimonio de la Humanidad. Si quieres encontrarte con estos típicos caminos de cipreses, simplemente tienes que conducir por las carreteras que comunican unos pueblos con otros, y te las encontrarás de paso.

Realmente, la mayoría de estos caminos son privados, son vias que conducen a fincas u hoteles. Pero como seguramente verás, mucha gente para en la entrada de ellos para poderse hacer una foto 100% Toscana. Por cierto, depende de la época del año, podrás ver las colinas verdes o marrones. Yo creo que la estación más bonita será la primavera, cuando esté todo plantado. Nosotros fuimos a mediados de septiembre y, aunque sigue siendo bonito, no es tan espectacular, ya que gran parte de las colinas están ya sin cultivo (aunque eso sí, con los típicos rollos redondos de paja).

 

4. Agroturismo: casas rurales

Si no tenéis muy claro en qué pueblo dormir, yo os aconsejo que no lo hagáis en ninguno. O lo que es lo mismo: hacedlo en mitad del valle. Por todo el Val d’Orcia hay grandes casas que se han reconvertido al turismo, por lo que ofrecen apartamentos u habitaciones rurales. Nosotros decidimos pasar una noche en uno de ellos y nos encantó, nos hubiéramos quedado una semana allí.

Podrás encontrarlos a través de las típicas plataformas de reserva como Booking, Tripadvisor… Nosotros reservamos el nuestro a través de Airbnb, te lo dejo enlazado aquí por si quieres echarle un vistazo, a nosotros nos gustó mucho. Y ya de paso, si te registras en la plataforma a través de este enlace, tendrás 25€ de descuento en tu reserva.

En definitiva, el Val d’Orcia no es una zona grande, se puede ver perfectamente en un día. Pero si lo que buscas es empaparte de su esencia, respirar su aire puro y relajarte con sus paisajes, os recomiendo que os quedéis más tiempo en él. Y os lo recomiendo porque precisamente nosotros apenas tuvimos un día para verlo, y nos fuimos teniendo claro de que volveremos para degustarlo con la mayor calma posible.

 

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