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Singin’ in the cave: una experiencia musical única

La música en directo siempre es mucho más especial que cualquier disco o reproductor. Y si es en un lugar diferente, con una acústica única y una atmósfera cuidada, el valor de la experiencia se multiplica. En este artículo os hablo de Singin’ in the cave, una serie de conciertos que se realizan dentro de las cuevas con el mayor río subterráneo navegable de Europa.

1. ¿Qué es Singin’ in the cave?

Singin’ in the cave es un proyecto que nació en 2016 y que pretende llevar la música en directo a un entorno natural único: las Cuevas de Sant Josep, en la Vall d’Uxó. Esta serie de conciertos se organizan cada verano, en general los viernes por la noche, a las 22.30.

Los artistas que actúan, nacionales e internacionales, son de diferentes estilos y disciplinas, aunque debido a las características del lugar los conciertos siempre son de corte acústico. Entre los diferentes cantantes que ya han pasado por las cuevas están Coque Malla, Gener, Nick Garrie, Matthew Mcdaid…

 

2. ¿Dónde son los conciertos?

Como os he dicho, los conciertos se llevan a cabo dentro de las Coves de Sant Josep, que se localizan en la Vall d’Uxó , una población de Castellón a unos 40 minutos en coche desde Valencia ciudad. Estas grutas son realmente interesantes e impresionantes. Son de origen natural y ya hace 17.000 años que eran conocidas por el ser humano, pues en la entrada pueden observarse pinturas rupestres. Sin embargo, lo más impresionante es el río que las atraviesa.

Las cuevas son recorridas por el río subterráneo navegable más largo de Europa, del cual todavía se desconoce su origen. Aunque las cuevas y el río son naturales, para que se pudiera atravesar en barca, en los años 60 se dinamitaron varias partes para conectar las diferentes salas y crear un itinerario visitable.

En barca se puede recorrer una parte de él, alrededor de 800 m., mientras que hay otra parte de 250 m. que se conoce a pie. El agua de las cuevas es completamente transparente y se conserva todo el año a unos 17ºC. Durante el recorrido por las cuevas, se observan numerosas estalactitas y estalagmitas. Se pasan por túneles estrechos y por grandes salas realmente espaciosas.

Volviendo a los conciertos que se realizan bajo el marco Singin’ in the cave, estos se dividen en dos partes: la primera actuación es en la Sala de los Murciélagos, sobre el río, donde tanto los artistas como el público están en barcas y no hay ningún tipo de micrófono. La segunda parte se hace en la Sala del Embarcadero, ya sobre tierra pero todavía dentro de la cueva.

 

3. Cómo es la experiencia Singin’ in the Cave

El 26 de julio de 2019 asistí al concierto de Jacobo Serra bajo el marco Singin’ in the Cave. Yo descubrí esta producción en Fitur y desde ese momento tenía muchas ganas de vivirla por mí misma. Como músico y amante de la música que soy, me encanta ir a conciertos, festivales de música… pero nunca había estado en un concierto de estas características. Si el vídeo presentación me puso la piel de gallina, en directo tenía que ser muy especial.

Lo primero que se hace antes de que comience el concierto es la visita «regular» a las Coves de Sant Josep. Es decir, nada más entrar te montas en una de las cuatro barcas y haces el recorrido completo de las cuevas. La persona que lleva la barquita va contándote las características de la cueva, su historia, curiosidades…

Una vez se hace el tramo por el río y la parte a pie, la barca te vuelve a recoger para deshacer el camino. Pero esta vez, cuando vuelves a entrar en una de las cavidades más grandes, la Sala de los Murciélagos, el artista, en este caso Jacobo Serra, está esperando en su propia barca frente al acceso a la sala.

Nadie tuvo que pedir silencio, ni indicar que el concierto empezaba. En cuanto sonaron las primeras notas de la guitarra de Jacobo el silencio fue absoluto, como si todos nos hubiéramos quedado hipnotizados. La acústica de este lugar es, como os podréis imaginar, diferente a la de cualquier sala de conciertos.

Esto no pasa desapercibido para nadie, y es que no hace falta ser un entendido en música para captar que aquí el sonido viaja de forma muy diferente. No hacía falta ningún micro para escuchar perfectamente a Jacobo. Pero además, cuando estaba cantando y a continuación se callaba, podías oír como su voz viajaba hacia el interior de la cueva, se repetía en varias ocasiones y se acababa perdiendo en la lejanía.

Aquí no hay móvil que suene por sorpresa, afortunadamente no hay cobertura en la cueva. El único sonido que acompañaba a Jacobo y su guitarra eran las gotas de agua que caían sobre el lago. Justo ese día había llovido, así que probablemente había más de lo normal. A veces iban al ritmo de la música, otras a destiempo, pero siempre nos recordaban que allí quien mandaba era la naturaleza, no hay técnico de sonido capaz de controlar un lugar así.

 

Después de cuatro canciones en una atmósfera tan mágica, la barca del cantante, seguida por las del público, continuaron el camino de vuelta hasta llegar a la Sala del Embarcadero. Aquí, Jacobo Serra continuó tocando en un pequeño escenario frente a las sillas del público. Esta segunda parte es sobre tierra, sin distancia entre cantante y espectadores, siendo una situación muy íntima y realmente diferente a los grandes conciertos en los que el grupo está a decenas de metros del público.

En cuanto al cantante que yo vi, Jacobo Serra, no lo conocía hasta ahora y me llevé una grata impresión. Aparte de talento musical mostró mucha simpatía y cercanía con el público, fue realmente fácil conectar con él. Considero que en esta actuación lo importante no es «ser fan» del artista, sino la experiencia en sí. Ten en cuenta que ante una situación de estas características, sin micro, con una acústica que no esconde ni el sonido de una gota de agua, los artistas que aquí actúan tienen que tener una gran calidad vocal, de lo contrario, veo difícil que se atrevieran a «desnudarse» de esa forma.

 

4. Precio y entradas para el Singin’ in the cave

Cuando conocí por primera vez el Singin’ in the cave pensé que el precio por una experiencia tan exclusiva y especial sería bastante elevado y no al alcance de cualquiera. Qué sorpresa me llevé cuando me enteré de lo que cuesta. Durante este 2019, las entradas para los espectáculos han costado 20€, un precio a mi modo de ver muy económico teniendo en cuenta que engloba la visita de las cuevas y un concierto acústico y con un aforo reducido en dos escenarios distintos.

Es por eso que cuando las entradas salen a la venta, en torno a junio, vuelan. Así que si te gustaría pasar por uno de los conciertos de Singin’ in the cave, lo mejor es que estés atento a sus redes sociales (haciendo clic aquí accederás a su Facebook), para que en la próxima temporada las adquieras cuanto antes.

 

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2 thoughts on “Singin’ in the cave: una experiencia musical única

  1. Tiene que ser una pasada. Las cuevas si que las conocía, pero los conciertos allí no. Gracias por toda la información.

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