Fin de semana en Cuenca y alrededores: itinerario

por Eva
Cuenca a vista de pajaro

La ciudad de Cuenca y todos los atractivos que nos ofrece su provincia son una gran opción para pasar un fin de semana y combinar cultura, naturaleza y gastronomía en una misma escapada. En este artículo te explico la ruta de 3 días que nosotros hicimos por Cuenca y sus alrededores.

 

Día 1: explorando Cuenca

Nosotros llegamos a Cuenca ciudad, lugar en el que nos alojamos durante todo el fin de semana, el viernes por la tarde. Elegimos este apartamento de Airbnb, bien localizado, barato y muy limpio. Tras dejar las cosas nos dispusimos a visitar el casco histórico. Quisimos entrar a él por la escena más emblemática de la ciudad: la del Puente de San Pablo y las Casas Colgadas. Por ello, para llegar hasta allí fuimos caminando por el Paseo Hoz del Huécar y después la Subida a San Pablo.

Tras admirar las características Casas Colgadas, entramos al casco antiguo y callejeamos por él hasta llegar a la Plaza Mayor, donde se encuentra la Catedral. Después, bajando por la calle Severo Catalina, nos movimos por las pequeñas calles que dan a unas vistas preciosas de la Hoz del Júcar. Fíjate bien en las montañas, porque una te está mirando: son los Ojos de la Mora.

Para terminar el día, aprovechando el buen tiempo, decidimos cenar en una de las terrazas de la Plaza Mayor, y de ahí bajamos a la ciudad nueva por la calle Alfonso VIII, donde abundan las estrechas casas de colores.

 

Día 2: nos movemos por la provincia

El sábado por la mañana nos dirigimos hacia Buendía para hacer la Ruta de las Caras, un pequeño recorrido en el monte en el que se han esculpido directamente sobre la roca un total de 18 esculturas. Está algo alejado de Cuenca ciudad, a 86 km, por lo que si no quieres alejarte tanto, puedes optar por visitar la Ciudad Encantada, y si prefieres otro plan, también está la opción de ir al Nacimiento del Río Cuervo, a 80 km.

En cuanto a la Ruta de las Caras de Buendía respecta, la ruta apenas tiene un kilómetro de extensión y es muy sencilla, por lo que se puede hacer sin problemas con niños (es más, a los más pequeños seguro que les encanta). Hay esculturas de distintos tamaños, siendo las más grandes de 4 metros.

Después de hacer la ruta fuimos a comer a Buendía y dimos una vuelta por el pueblo. Nuestra intención después era ir al entorno de la Ermita de los Desamparados, pero, imaginamos que al llegar el verano, el acceso estaba prohibido salvo si se tenía autorización del ayuntamiento. De todos modos, si vais ahí, cuidado con por dónde os manda Google Maps, a nosotros nos metió por un camino que para nada esté hecho para coches, la carretera para llegar sale de la Presa de Buendía.

De vuelta a Cuenca hicimos una parada en el Yacimiento La Cava de Garcinarro, un yacimiento celtíbero en el que se puede observar un foso y otras estancias. Hay una zona para aparcar y junto a ella unas escaleras acondicionadas para subir. Sin embargo, una vez arriba, no hay indicación alguna de dónde está el yacimiento, hay que seguir un poco campo a través (yo lo hice guiándome con Google Maps).

Tras descansar un poco fuimos a uno de los miradores más populares: el Ventano del Diablo. Está a 25 km de Cuenca ciudad y desde él se tienen unas maravillosas vistas de la Serranía de Cuenca. Hay parking al lado del mirador y apenas hay que subir unos metros para llegar hasta él.

De nuevo en Cuenca ciudad, nos decidimos a subir a uno de los puntos más altos de la ciudad: la Torre de Mangana. Luego, paseamos por la Ronda de Julián Romero hasta llegar a la zona del Mirador del Castillo, y volvimos a entrar a la ciudad por el Arco del Bezudo, del s. XVI. Esta parte de la ciudad, el barrio del Castillo, es la más antigua y en ella encontramos edificios históricos como la antigua sede del Tribunal de la Santa Inquisición.

Para cenar, fuimos a la parte nueva de Cuenca, a la calle San Francisco, donde se concentran los bares y restaurantes, por lo que hay muy buen ambiente. Si queréis probar un plato típico de la ciudad, podéis pedir zarajos, aunque no son aptos para los más aprensivos, pues se trata de intestinos de cordero.

 

Día 3: naturaleza de contrastes

Domingo y último día en la provincia de Cuenca. Una vez hemos recogido todo, nos encaminamos a las Lagunas de Cañada del Hoyo. Estas lagunas se ocasionaron por el hundimiento de la tierra y a su alrededor también hay varias simas secas. Se pueden visitar tres, cada una de un tamaño y color diferente. Hay otras cuatro, pero están en propiedad privada y para visitarlas hay que pagar (aunque cuando nosotros fuimos estaba cerrado).

Desde ahí, como a nosotros nos pillaba de camino hacia Valencia, fuimos a visitar las Corbeteras de Pajaroncillo, unas curiosas formaciones en forma de chimenea que se han creado por la erosión del agua. Se puede llegar por la N-420, dejar el coche junto al río y caminar unos 2 km por una pista forestal hasta llegar a ellas.

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2 comentarios

Viajar despeina 30/06/2020 - 2:47 pm

Que recorrido más completo!!! La ruta de las caras queremos hacerla en algún momento 😍

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Eva 30/06/2020 - 3:20 pm

Espero que pronto tengáis ocasión. ¡La verdad es que no paramos en todo el finde! 🙂

¡Un saludo!
Eva

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