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Sitios que no son como Instagram nos muestra y verdades escondidas

Yo soy la primera a la que le gusta Instagram, es una red social que utilizo a diario y que me sirve para inspirarme y descubrir nuevos destinos a los que viajar. Sin embargo, a veces Instagram ‘falsea’ un destino hasta el punto de que cuando vamos, nos llevamos una gran decepción. En este artículo te muestro algunos de ellos para que sepas cómo son realmente:

1. Así son los destinos sin filtros

Con este artículo no pretendo decir que no merece la pena ir a esos sitios. Ni que no tienes que hacerte fotos chulas para Instagram. Simplemente os invito a reflexionar sobre cómo mostramos los lugares en esta red social. Muchas veces se asocia un destino diverso e interesantísimo a una sola imagen que todo el mundo busca repetir.

Algunos de estos destinos los he conocido de primera mano y por lo tanto yo misma me he dado cuenta de que no es como en general se muestra en Instagram, mientras que de otros he ido conociendo la realidad gracias a otros viajeros o a Internet. Allá vamos:

 

1. El zoco de Marrakech

No exagero si digo que a diario veo la típica foto en Instagram del mismo puesto del zoco de Marrakech. Seguro que tú también lo has visto: ese en el que están todos los platos de colores colocados alrededor de la puerta. En realidad, ahora hay otro de lamparas encendidas que también me aparece mucho. Da la sensación de que Marrakech solo sea esos puestos y que puedas entrar tranquilamente a hacerte una foto preciosa.

Imagen de MonicaVolpin

Sin embargo, en el zoco de Marrakech hay miles de puestos. Para nada todos están tan colocaditos y tranquilos. Es más, a mí me resulto difícil hacer fotos en esta zona de la ciudad: enseguida te marean para que compres, hay gente a la que no le hace gracia que fotografíes, es tal agobio que lo último que te apetece es ponerte a llamar la atención en mitad de la calle…

Seguramente los dueños de estas tiendas sean muy espabilados y saben que se están haciendo famosillos en Instagram, y que la gente va a ir a hacerse la foto y, de paso, comprarles algo. Incluso es posible que alguno hasta te pida dinero por dejarte hacerte fotos en su tienda tranquilamente. La verdad es que yo no la encontré (tampoco es que lo buscase), pero tengo curiosidad por saber cómo todo el mundo encuentra el famoso puesto con lo laberíntico que es el zoco.

La belleza de Marrakech está más allá de dos puestos coloridos: su esencia es la plaza atestada de gente, sus callejones decadentes y laberínticos, olores intensos… Marrakech es sucia y ruidosa. Y sigue siendo un destino genial.

 

2. Columpios de las playas del Sudeste Asiático

Como os cuento en el post de Mis sueños viajeros, uno de los destinos que deseo conocer es el Sudeste Asiático: Vietnam, Tailandia, Indonesia… De ellos, son cientas las fotos que he visto de esos tranquilos columpios apostados en playas paradisíacas en los que hacerse una preciosa fotografía.

Cuál fue mi sorpresa cuando varios amigos viajeros que han estado por esa zona me han contado la realidad: en muchos de ellos hay cola para hacerse la foto. Vamos, que no vas a llegar a una playa al atardecer, te vas a sentar en el columpio mirando al horizonte y te van a tomar una foto desprevenida disfrutando de ese momento: está todo más que planeado.

Imagen de Andy_Bay

Y ya os digo que el día que vaya para allá posiblemente haga cola para hacerme una foto así de bonita. Pero que sepáis que no está reflejando la realidad del lugar. Que esas playas y esos atardeceres siguen siendo preciosos, pero no estaréis solos ni tendréis ese momento zen en el columpio, porque a los 30 segundos alguien te dirá que es su turno para hacerse la foto para Instagram.

 

3. El Puente de Carlos, Praga

Praga está cada vez más masificada de turistas, sobre todo en su casco antiguo. Uno de sus puntos más famosos es el Puente de Carlos, un auténtico museo al aire libre, pues cuenta con decenas de esculturas con unas vistas preciosas del río y el castillo.

Imagen de Fuchsbua

Muchas veces he visto fotos de este puente totalmente vacío. Estuve viviendo tres meses y medio en la ciudad y jamás lo vi así. Sí es cierto que es posible conseguir una foto de este estilo: madrugando mucho y poniendo un tiempo de exposición largo para que la gente que haya desaparezca, porque vayas a la hora que vayas va a haber gente haciendo fotos.

Si vas en un horario normal, como te encontrarás el Puente de Carlos es llenísimo de turistas. Pero no sólo de eso, también de puestos de artesanía, de grupos de música callejeros… Al fin y al cabo, de vida.

 

4. La Torre Eiffel desde la Plaza del Trocadero

Una de las mejores zonas para admirar la Torre Eiffel de París es la Plaza del Trocadero. He visto muchas fotos preciosas desde sus escaleras en las que aparece una sola persona admirando la torre. Qué chasco me llevé cuando llegué yo.

Pasamos por esta zona para llegar a la Torre Eiffel a primera hora de la mañana y lo que me encontré fue a decenas de turistas agolpados en las escaleras haciéndose fotos. En este caso, el truco está en la perspectiva. Si juegas con la posición de la cámara, la forma de las escaleras y las vistas de la Torre Eiffel, quedan unas fotos chulísimas en las que parece que estás tú sólo frente a la Torre. Pero nada más lejos de la realidad.

 

5. Santorini, Grecia

Tengo muchas ganas de visitar Santorini y parte de la culpa la tiene Instagram. No obstante, el 90% de veces que veo una foto de Santorini es exactamente en la misma callecita, con el mismo fondo y la misma perspectiva. Y cuando de un sitio todas las fotos son iguales, el asunto me empieza a oler a chamusquina.

Imagen de Russell_Yan

Así que me pongo a indagar por Internet y descubro que Santorini no está completamente pegado al mar, sino sobre una montaña. Que no todas las casas son blancas, no tiene sólo una calle y, sobre todo, que no está vacío de gente.

¿Se me han quitado las ganas de ir a Santorini? Para nada. Pero ahora ya sé que no tengo que ir esperando una imagen que prácticamente no existe. Que sigue siendo un lugar precioso pero, simplemente, más real. Que seguro que alrededor de Santorini hay otras islas preciosas que sencillamente no se han vuelto virales.

Imagen de SofiaPapageorge
 

6. Maya Bay, Islas Phi Phi, Tailandia

Ya me veía yo haciendo snorkel en esta playa paradisíaca. Pero a día de hoy es totalmente imposible: está cerrada. Y a causa del turismo masivo. Y es que resulta que, si en 2008 a esta playa llegaban unos 170 turistas al día, en 2017 lo hacían alrededor de 3.500 (aunque en muchas fotos de Instagram seguía pareciendo que era una playa solitaria).

Como está ocurriendo en otros puntos del planeta, en muy poco tiempo, y en parte debido a las redes sociales, esta playa se volvió muy famosa. Tanto, que las autoridades se han visto obligada a cerrarla, por el momento, hasta el año 2021, para asegurarse de que el entorno se recupera, pues el 90% de los corales de esta zona se habían dañado, la calidad del agua había bajado y la fauna había huido.

Imagen de Engin_Akyurt
 

2. Yo postureo, él posturea, nosotros postureamos

Repito que, aunque esté criticando estos comportamientos virales que llevan a la masificación, el engaño, la contaminación y la gentrificación, yo soy la primera a la que le gusta hacerse fotos bonitas y subirlas a Instagram. Pero intento hacerlo de otro modo. Creo que todos tenemos nuestra parte de culpa. Y también creo que en nuestras manos está el revertir este efecto.

¿Cómo lo intento yo? Aquí, la que habla de lugares bonitos, se hace fotos en todos sus viajes y trata de inspirar a otros viajeros. Pues por mi parte, mostrando rincones que no son tan virales, pero sí igual o más interesantes. Intentando explicar que un destino no es solo una foto. Que nunca hay que viajar a un sitio para presumir de ello, sino porque te llama el lugar, su cultura, su naturaleza…

Yendo a sitios turísticos, sí, pero mostrándolos llenos de gente. Contando las partes positivas y negativas del turismo. Jamás utilizando Photoshop o derivados para eliminar basura, gente, partes menos ‘instagrameables’. Buscando y buscando para encontrar zonas más tranquilas, menos turísticas. Intentando tener un impacto positivo allá donde voy.

 

3. Blogueros que ya han comenzado su propia lucha

No soy la primera, ni espero que la última, que denuncia estos hechos y trata de darles visibilidad. Ya hay blogueros y viajeros de todo el mundo que están cambiando la forma de viajar y de mostrarlo, por eso os recomiendo que los sigáis.

Un buen ejemplo son los blogueros Sergio, Alberto y Javi, respectivamente de los blogs Nada Incluido, Mochileros TV y Vivir para viajar. Ellos han emprendido una acción junto a KLM, una aerolínea que está haciendo un gran esfuerzo en volar de forma cada vez más sostenible, llamado ‘La basura no da likes‘.

Con este proyecto lo que hacen es mostrar que allá donde vamos no solo hay sitios bonitos sino, desgraciadamente, también mucha basura. Algo que la mayoría oculta en sus redes sociales, dando un ideal de paraíso erróneo. Por eso, ellos bajo el hashtag #labasuranodalikes van mostrando la realidad de los sitios. Porque el primer paso para solucionar un problema es sacarlo a la luz. Os animo a buscar este hashtag en Twitter e Instagram para ir viendo lo que nos enseñan.

Precisamente Javi de Vivir para viajar cuenta con su propio proyecto solidario para ayudar a la vez que viajas y asegurarte de que los voluntariados son 100% reales. Te cuento más sobre ello en este post: Cómo hacer un voluntariado internacional sin ser engañado.

Otra bloguera sensibilizada con el tema es Rebeca de Viajeros 3.0. Ella también denuncia que nos dejamos llevar por las modas que acaban destruyendo destinos debido a la masificación turística, cuando a pocos kilómetros de esos lugares, o incluso a nuestro alrededor, tenemos sitios igual o más espectaculares. Por eso ella muestra sitios mucho menos conocidos en su blog y también da charlas para sensibilizar del tema, como hizo en el segundo aniversario de la Comuntitat Valenciana Travel Bloggers.

Plan B Viajero está formado por una pareja argentina y mexicana que también promueve una forma de viajar sostenible y denuncia el daño que hace la viralización de destinos en Instagram. En este artículo tenéis un gran ejemplo: La verdad detrás de los flamencos en la isla de Aruba.

Estos son solo algunos de ellos, cada vez son más las personas concienciadas con una forma de viajar más sostenible. Porque puedes seguir disfrutando de sitios maravillosos, puedes seguir mostrándolos en tus redes sociales, pero también puedes poner tu granito de arena para que el turismo cause un impacto positivo y no destruya ni un solo lugar más.

 

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11 thoughts on “Sitios que no son como Instagram nos muestra y verdades escondidas

  1. Me ha encantado tu blog Eva! Tienes mucha razón, a mi me pasó lo mismo ahora cuando fui a paris y grabé un vlog con lugares lindos para fotografiar. Que fastidio era llegar a los lugares que vi y ver que estaban llenos o que no era lo que esperaba… Mucha sobre edición también. Me gusta editar, intensificar colores y tonos, pero de ahí a borrar toda la gente, arreglar los edificios… es mucho. Le quita la magia. Bueno, cómo te digo, concuerdo contigo. Y anda pronto a Santorini! Amaras aún más lo que no se muestra en la topical postal 💙

    • ¡Muchas gracias Ian! Está genial buscar y compartir alternativas a las zonas más masificadas. Como dices, no pasa nada por editar las fotos, pero siempre que no transformes el lugar a cómo quieres que sea. Me alegro mucho de que opines como yo.

      ¡Un saludo!
      Eva

  2. Excelente artículo y muy apropiado, Eva. Tristemente Instagram está creando una realidad turística paralela que cada vez tiene menos sentido… pero que seguimos alimentando. Solo espero que nos vayamos haciendo conscientes de ello y entre todos mejores esta situación. Gracias por hablar de nuestro proyecto :). ¡Un abrazo!

    • ¡Muchas gracias Sergio! Me alegro de que te haya gustado, como dices entre todos tenemos que ir luchando por una forma de viajar más responsable.

      ¡Un abrazo!
      Eva

  3. Yo soy de colgar las fotos tal cual, sin filtros, sin retoques, y no veo necesario que los usuarios lo hagan. para ver fotos trucadas e irreales ya están las revistas, los turismos de lugares etc.

    Además tampoco soy de posturear, y menos aún de perder ni siquiera 5 minutos por hacerme una foto en la que no aparezca nadie…si lo veo posible espero un poco, pero eso de hacer colas de 30 minutos o más para conseguir una foto ni de coña.

    • Yo también tengo poca paciencia para esperar a conseguir la foto ‘perfecta’. Como dices si puedo conseguirla en un poco me esfuerzo por hacerla, pero si veo que es imposible, prefiero seguir disfrutando del viaje.

      ¡Un saludo!
      Eva

  4. ¡Cuanta razón! Muchas veces resulta inevitable. Las fotos típicas (que casi todos hemos realizado) terminan siendo un intento repetición de fotos vistas en Instagram. Nosotros también somos muy activos en esta red social, y también encontramos el lado bueno, que nos enseñan rincones para luego poder visitar. Genial post, me ha encantado. ¡Saludos! 🙂

    • Me alegro de que te haya gustado. Como dices, todos acabamos cayendo en lo de hacer las ‘típicas’ fotos, pero siempre hay que esforzarse un poco en ir más allá.

      ¡Un saludo!
      Eva

  5. No tengo paciencia para hacer esas fotos sin gente y tan perfectas, de lo contrario me perdería muchas otras cosas. Sobre todo al ir con niños… es más difícil. Me gustan las fotos más realistas.

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